Por: Enrique Escamilla

Uno de los programas de televisión más populares de los últimos años es Shark Tank. Un programa donde empresarios millonarios escuchan proyectos de emprendedores que buscan capital para desarrollar o hacer crecer su empresa. Los perfiles de los millonarios son ampliamente atractivos para el público, y más para los emprendedores que buscan una posible sociedad con alguno o con varios de los millonarios con la finalidad de potencializar su negocio.

Este programa se transmite en varios países, y en este caso hablaremos de los programas que se producen para México y para Estados Unidos. El formato del programa es básicamente el mismo, sin embargo existen interesantes diferencias que llaman la atención porque son un reflejo del sistema educativo, económico y cultural de ambos países.

En el programa estadounidense, los millonarios son personajes con personalidades muy bien definidas, se desenvuelven perfectamente ante las cámaras y lograr hacer programas de muy alto valor en materia de entretenimiento. Sus negociaciones son muy duras, y la competencia entre ellos cuando existen varios tiburones interesados en un proyecto es, por decir lo menos, fuerte.

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Los emprendedores que participan en el programa estadounidense presentan ideas muy creativas, innovadoras, presentan patentes y contratos importantes, hablan de cómo ya están vendiendo en mercados grandes, se desenvuelven adecuadamente ante las cámaras, tienen una estrategia de presentación de su negocio, son ampliamente emotivos en sus proyectos y muestran un compromiso amplio con sus empresas. Un factor interesante es que varios emprendedores dan muestra de su perseverancia contando la historia del inicio de la empresa, donde algunos comentan que han puesto todos sus ahorros en el proyecto, y en algunos casos relatan que tuvieron que hacer trabajos muy desgastantes como recolectar materiales reciclables y juntar dólar a dólar una pequeña suma para iniciar su negocio.

En el programa mexicano, los millonarios tienen personalidades bastante comunes, salvo uno de ellos, no se desenvuelven atractivamente ante las cámaras, alguno pareciera que lo hace más a fuerza que por ganas. De no ser por las negociaciones, el programa es más bien aburrido. Las negociaciones que realizan minimizan el riesgo y presentan pocas opciones de asociación en comparación con el programa del vecino del norte. La competencia entre ellos, cuando hay varios interesados, es bastante diplomática, y se buscan muchos más acuerdos que batallas en comparación con el programa estadounidense.

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Los emprendedores, muchas veces presentan proyectos nada innovadores, cosas comunes con sueños de grandeza que desde el punto de vista de los millonarios están fuera de contexto, no tienen futuro o simplemente están mal ejecutados. Algunos emprendedores tratan de confundir a los millonarios con información a medias, con números extraños que no hacen sentido, buscando hacer que su negocio se vea mejor de lo que en realidad es y se pudiera mejorar la percepción que tiene los millonarios sobre el proyecto. Este engaño muchas veces enoja a los millonarios que con desprecio se limitan a decir: estoy fuera. Muy pocos proyectos, pudiéramos decir menos del 10% dan constancia de sus buenos resultados, presentan una patente o se encuentran ya en un camino de éxito participando en grandes mercados. No hay historias de inicio de negocio que se basen en el esfuerzo y el ahorro, básicamente este punto no se toca en el programa. La personalidad y la estrategia de presentación de proyecto de los emprendedores es lo que se puede definir como nula, salvo contadas excepciones.

Estas diferencias entre los programas nos dan algo en qué pensar. ¿Por qué en el programa de un país de condiciones económicas mucho más favorables que las de México hay mejores emprendedores? ¿Por qué en el programa mexicano los emprendedores no se preparan, no se preocupan por llevar una estrategia, no saben sus finanzas, tratan de engañar, y otras cosas que no denotan más que falta de profesionalismo y compromiso con su proyecto?

La forma de pensar de ambas culturas es diferente. Jürgen Klaric experto en neuromarketing, dice que los europeos son thinkers (pensadores), los latinos somos lovers (amantes, soñadores) y que los americanos son doers (hacedores, que hacen), y que el éxito en un negocio se trata precisamente de lo que los americanos hacen bien: hacer que las cosas sucedan.

¿Qué nos falta en México para soñar menos y hacer más? Piensa en aquello que llevas tiempo soñando y no has hecho. Ahora es tiempo de hacerlo, nadie lo va a hacer por ti.

@escamilla2000