Por: Enrique Escamilla

La sociedad genera un incansable bullicio en la mente de la gente, a esto los toltecas le llamaban mitote, cuando la mente recibe demasiada información y discute con si misma acerca de todo lo que acontece a su alrededor. La paz mental es la forma más elevada de espiritualidad, de reencuentro, de felicidad.

Los cuatro acuerdos, así se titula un libro de Miguel Ruíz, que relata un sistema espiritual de los toltecas, que está basado en cuatro acuerdos que una persona debe tener consigo mismo. Ser impecable con tus palabras, no te tomes nada personal, no supongas y haz lo mejor posible. Estas cuatro frases parecen sencillas, y lo son, y generan en ellas la estructura básica para la paz mental y la felicidad.

Una persona que logra establecer en su vida los cuatro acuerdos puede trascender en la felicidad espiritual, permitiéndose ser dueño de su vida y de su mente, dejando de lado a los “parásitos” mentales que absorben la energía de una persona y que la llevan al infierno en vida.

Seguir los cuatro acuerdos no es fácil, y por eso el último de ellos es hacer lo mejor posible. No establece no fallar o jamás romper los acuerdos. Establece que si una persona se sale del camino, rectifique hacia el camino de la felicidad. Establece que si hoy se falla, mañana se puede mejorar, y en este proceso ser cada vez mejor porque siempre se hace lo mejor posible.

mente

Si se comparan estos acuerdos con las religiones, podemos observar que en todas se encuentra la base de esta filosofía prehispánica. Por ejemplo en el catolicismo se establece la regla de no mentir o dañar a los demás con las palabras, como en el acuerdo primero; ver por el prójimo sin importar nada más, como el acuerdo dos; no suponer, o no tener malos pensamientos, como el tercer acuerdo; y hacer siempre lo mejor posible, encomendarse a Dios para que otorgue la sabiduría de una vida plena.

De la misma forma en el budismo, hinduismo, y otras religiones populares. Al final, se busca la espiritualidad a través de una mente que se expresa adecuadamente, que evita confrontar a las situaciones de la vida, que debe establecer claramente sus pensamientos sin vicios externos y que procura siempre conducirse adecuadamente de la mejor manera, y que si se falla, existe el perdón para volver a intentarlo.

Este libro de los cuatro acuerdos permite hacer una retrospección a la vida diaria, al comportamiento, al mitote que sucede en la mente, y permite establecer claramente la posición mental de quien lo lee con la intención de poder establecer para sí mismo nuevos acuerdos de vida, nuevos acuerdos que le permitirán ser feliz.

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