Por: Enrique Escamilla

Vivir es una de las cuestiones que más discusiones filosóficas han generado en el ser humano. ¿Por qué estamos vivos? ¿Cuál es el objetivo de la vida? ¿Tengo alguna misión? ¿Qué sucede con una persona al morir? Estas interrogantes no han sido, y posiblemente nunca serán, contestadas con certeza absoluta, sin embargo hay algunas teorías interesantes que pudieran establecer una forma de vivir feliz y plena.

Algunas teorías basan las respuestas a las incógnitas antes mencionadas con dos supuestos. Primeramente que en la vida hay que tener éxito y, segunda, que para esto hay que vivir el viaje de la vida. Los siguientes comentarios se basan en el libro “El mapa para alcanzar el éxito” de John Maxwell, lectura altamente enriquecedora.

El autor del libro afirma que el éxito es parte fundamental del desarrollo humano. Este concepto es muy amplio, sin embargo puede estar contenido en algunos supuestos simples. El éxito puede establecerse como lograr aquello que uno desea hacer, hacerlo de la mejor manera posible, explotando la capacidad personal al máximo y ayudando a la mayor cantidad de gente en el camino.

Uno de los problemas más comunes por los cuales las personas no tienen éxito es primeramente porque no saben lo que quieren (del libro, “¿Por qué no alcanzamos nuestras metas? de Esteban de Gyves). Definir qué es lo que quiero es uno de los ejercicios más retadores que existen para una persona. Pero una vez definido esto, el camino parece aparecer frente a uno mismo.

Como en cualquier viaje, lo primero que se debe conocer es el destino, de otra forma solo se estaría navegando sin rumbo. Conocer hacia donde se va, permite hacer el viaje más divertido, y para conocer esto es importante saber hacia dónde me gustaría ir, qué tan lejos puedo ir y dónde puedo conseguir un mapa para llegar allá. Conocer estos tres factores de un viaje permite dar un primer paso sólido en el objetivo trazado.

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Con el destino fijado es ahora indispensable hacer una preparación previa a la salida. La maleta es uno de los artículos que requieren mayor cuidado a la hora de planear un viaje. Lo que se lleva en la maleta debe ser lo necesario para que ayude a llegar al destino, si se llevan demasiadas cosas o muy pocas, o las equivocadas, el viaje será un camino complicado, tanto que puede desviar del camino trazado, o hasta cancelar el viaje obligando a regresar al origen.

En los viajes suceden cosas que salen de control, no se puede prever por ejemplo que un vuelo se retrase por alguna cuestión y que pierda una conexión, o que el vehículo en el que se viaja sufra una ponchadura. Cuando suceden estos acontecimientos existen varias formas de manejar las situaciones, puede entrar un proceso de ira, de desesperación, de desmotivación, y esto solo hará que el viaje se detenga o se cancele. Por otra parte se puede buscar aprovechar las situaciones para sacar algún provecho, por ejemplo, si se pierde una conexión aérea se puede disfrutar un día en la ciudad donde me encuentro momentáneamente, o simplemente aprovechar para descansar en un hotel cercano. Si se sufre una ponchadura de vehículo, se puede aprovechar para hacer un poco de ejercicio cambiando la llanta, y si no es posible, caminar un poco hasta conseguir ayuda. Con esta forma de pensar positiva el viaje será más divertido y se puede continuar hacia el destino.

La mayoría de los niños pequeños cuando viajan sus primeras veces, repiten una y otra vez ¿ya llegamos?, esto puede llegar a ser frustrante para los adultos, sin embargo es un proceso normal para los niños. Ellos no conocen las rutas y los tiempos. Pero los adultos sí, y saben que cada minuto que viajamos en la dirección correcta se está más cerca del destino.

Los viajes familiares son los más enriquecedores de todos. Tomar en cuenta esta parte fundamental del desarrollo personal hará del viaje una experiencia plena. Además, puedo invitar a algunos otros. En el viaje de la vida y en cualquier viaje tradicional, seleccionar a quién voy a invitar al viaje es vital para tener una buena experiencia. Seleccione muy bien, de lo contrario surgirán problemas que pudieron ser evitados a tiempo.

El camino puede ser largo, y en ocasiones aburrido. Solo imagine viajar en un automóvil durante 8 horas por un camino donde no hay mucho que ver. Para hacer esto más divertido, hay que buscar experiencias interesantes, como parar a comer en algún pueblo, o hacer una ligera desviación a un monumento histórico que esté de pasada. En la vida es importante divertirse mientras se viaja en el camino del éxito.

Al llegar al destino trazado es muy gratificador preguntarse, ¿qué fue lo que más me gustó del viaje? Esto permite tener un enfoque claro de lo que se hizo, qué fue lo mejor, lo que disfruté y lo que no. Con esta información podré planificar mejor mi viaje al siguiente destino.

 

@escamilla2000