Por: Enrique Escamilla

No hay nada más terrible para el ojo humano que ver un niño en situación de abandono, sobre todo cuando el abandono es intencional y por motivos irracionales. 

En algunas comunidades de África todavía se tienen creencias ancestrales que hablan de magia, hechicería, conjuros, brujos y otras cosas sobrenaturales que para el mundo moderno se basan en conductas antiguas que trataban de explicar lo que en su tiempo era inexplicable. Estas conductas no deben sorprendernos ya que son parte innata del ser humano y gracias a estas el ser humano fue avanzando en la carrera del conocimiento y el progreso moderno. Sin embargo existen culturas donde se niegan a abandonar estas creencias mágicas y continúan viviendo bajo creencias inexplicables e infundadas. 

Un pequeño bebé nace en Nigeria, en una comunidad con estas creencias. Por cuestiones de fe, su comunidad considera que el niño es un brujo y lo abandona a su suerte, esperando posiblemente que muera o que siga su camino solo. 

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El niño que fue rescatado por una voluntaria danesa, lo encontró al borde de la muerte, deambulando por las calles, aferrándose a la vida. Al rescatarlo, le fueron suministrados los servicios básicos para mejorar su salud. Hoy el niño tiene nombre, Hope, que significa esperanza. 

Este hecho logró acaparar los medios internacionales y sumar a la humanidad en una realidad que pasa todos los días pero que no siempre se publica. El abandono de niños es un grave problema mundial, sobre todo en los países en vías de desarrollo. ¿Cómo es posible que los padres abandonaran a Hope por creer que era brujo? Esa es la pregunta que nos hacemos. ¿Tienen culpa?, ¿son ignorantes por elección o son sabios en una cultura diferente? 

Las tradiciones antiguas deben respetarse en todos las comunidades, pero eso no las exime de respetar los derechos humanos internacionales definidos por los habitantes de esta tierra para buscar el bien común, la prosperidad  y la vida en sociedad. Respetar y cuidar a los niños es un derecho humano y se debe respetar independiente de cualquier creencia y cultura. 

¿Y si estos padres nunca han escuchado eso de los derechos humanos? Eso no los hace menos culpables de abandonar  un pequeño, pero también nos corresponsabiliza a todos los demás que sí sabemos acerca de los derechos humanos, a preocupamos por difundirlo en  las comunidades que no los conocen. No solo se trata de rescatar al niño, se trata de buscar la raíz del problema y evitar que más niños sean abandonados por causas irracionales.

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La participación de la sociedad civil para coadyuvar a mejorar las condiciones de los seres humanos se puede hacer de muchas formas. Una de las más efectivas es a través de una ONG (organización no gubernamental) que se encuentre legalmente establecida como una asociación civil, la cual pretenda una causa benéfica a la sociedad sin ánimo de lucro. En tu comunidad seguramente existen muchas, de diversos temas, y también está la oportunidad de crear una. Participemos y difundimos los derechos humanos. Es responsabilidad de todos.

@escamilla2000