Por: Enrique Escamilla

**Publicado originalmente el 22 de septiembre de 2014

Los sistemas sociales humanos son cada vez más complejos. El juego del dinero que mueve al mundo ha creado una sociedad que dista de ser colaborativa y amable, y que más bien se ha convertido en una sociedad ambiciosa y progresiva. De esto a nadie se puede culpar, estos sentimientos radican en la propia naturaleza del ser humano, quien siempre ha luchado por sobrevivir y mientras lucha se prepara para tiempos peores, acumulando para la época de carencia.

El ser humano en su amplísima sabiduría sigue avanzando en un sistema creado por él mismo y que está basado en la obtención de recursos para la adquisición de bienes. Este sistema parece casi tan perfecto que ha reinado durante un buen tiempo  y no parece tener fin. A veces el sistema se tambalea por cuestiones de mal manejo de recursos, pero siempre se puede imprimir más dinero para mitigar la situación.

Caminar por este sendero es fácil, seguir a la multitud en la lucha interminable del “progreso” económico, buscando cada vez más recursos para “poder vivir” y haciendo casi cualquier cosa por obtener los resultados. Sin embargo, el ser humano es mucho más que eso. Es un ente que además de realizar sus procesos mentales de supervivencia, genera dentro de si un pensamiento que es tan difícil de explicar que en muchas épocas simplemente se le ha llamado “alma”, otros le llaman “conciencia” y otros simplemente “genética”.  Este pensamiento lleva al hombre más allá, lo lleva a romper con los impulsos naturales de supervivencia y lo encamina a buscar algo más, eso que verdaderamente llena de vida, que verdaderamente justifica la existencia, eso que nos diferencia de los animales que no tuvieron la “virtud” de evolucionar como nosotros.

Dentro de este pensamiento existe la ética. Esta palabra que se usa mucho, se entiende en ocasiones y se aplica casi nunca, y que sin embargo es el pilar del pensamiento humano. Todos los humanos por naturaleza saben distinguir del bien y el mal. La sociedad creada por el humano mismo, es la que a veces trata de confundir a nuestro instinto natural para incitarnos a realizar actividades que están fuera de lo correcto.

Hablar de ética, es hablar de rectitud, de honestidad, de grandeza humana. Actuar con ética, es lo que llevará al humano a la siguiente etapa evolutiva. Dentro de esta evolución podremos observar como el sistema económico decaería por tratar de conducirse por el camino contrario al de la ética. Los profesionistas abandonarían las empresas y organizaciones donde las actividades no se realizaran con justicia y beneficio común.

Afortunadamente, las instituciones educativas de altos niveles profesionales alrededor del mundo ya adoptan este pensamiento como parte del proceso básico educativo. Promoviendo entre el alumnado la importancia de la ética en el ámbito profesional. Promoviendo no solo el que los graduados busquen y obtengan grandes puestos, sino que lo hagan con total honestidad, y que si los llegan a expulsar de sus trabajos por seguir convicciones éticas, lo hagan con la cara en alto y el orgullo en la frente.

De esta manera, no está lejano un futuro mejor, donde la sociedad encuentre un ámbito de total justicia y honestidad, donde alcanzar logros sea por un excelente desempeño profesional acompañado de una ética humana y profesional de calidad.