Por: Enrique Escamilla
**Publicado originalmente el 25 de agosto de 2014

En un mundo cada vez más globalizado, el tema de la educación cada vez se vuelve más competitivo, más electrónico y muy diversificado. Hoy en día, basta con poner en un buscador de internet como google.com las palabras “estudiar” y el grado, nivel o especialidad deseada, para encontrar un sinfín de universidades públicas y privadas que ofrecen una amplia variedad de programas educativos en diversas modalidades. Escuelas nacionales, internacionales, globales, virtuales, públicas, privadas, reales y ficticias, buscan a los millares de personas deseosas de estudiar un desde un sencillo curso de matemáticas o historia, hasta maestrías y doctorados.

Miles de universidades invaden el mundo. El reto es clasificarlas, evaluarlas, segmentarlas y entender los beneficios que ofrece cada una de ellas. El espectro es tan amplio en la oferta educativa actual que podemos encontrar universidades públicas que ofrecen, por ejemplo, una Licenciatura en Educación en modalidad en línea que cumple con lo establecido por la Secretaría de Educación, siendo esta institución catalogada con cierto prestigio. El precio de estudiar esta licenciatura ronda los 100 mil pesos a lo largo de 4 años de estudio. Por otra parte, se puede encontrar una universidad privada que ofrece la misma licenciatura, también con reconocimiento oficial, pero esta tiene un costo de 1 millón de pesos a lo largo de 4 años de estudio. La diferencia de precios es abismal, y entre estas dos ofertas existen miles que están dentro de este rango.

Entonces, ¿dónde estudiar?, más allá de la capacidad económica de la persona, el interesado debe tomar en cuenta varios factores importantes que le ayuden a tomar la mejor decisión respecto a la oferta educativa que va a seleccionar. Una de las motivaciones más fuertes es “quiero estudiar en la mejor universidad que pueda pagar”. Sin embargo, esto no puede hacer el total de la determinación. En primer lugar, el precio no hace a la escuela. Pueden existir dos escuelas similares, una de ellas ofrece la licenciatura en 100 mil pesos y otra en 300 mil pesos. ¿Cuál es mejor? Imposible saberlo con estos datos. No necesariamente la escuela que cobra más es mejor. Así como en cualquier producto ofrecido en el mercado, no siempre el más caro es mejor. A veces, las mejores cosas están a precios muy accesibles.

Si el precio no nos dice cual es mejor escuela, ¿cómo descubrirlo? Esto se debe realizar a través de una corta investigación que nos permita identificar las características de esta escuela. Un primer punto es tratar de contactar a alguien que estudia o estudió en esa escuela. Un testimonio real y directo es una excelente fuente de información. Si este no es el caso, se puede investigar en internet acerca de la escuela y tratar de buscar información sobre logros que ha tenido la institución, su prestigio en la comunidad, personajes que se han graduado de ahí y cualquier otra información relevante. ¡Cuidado! Existen “escuelas” que pueden ser catalogadas como falsas o fraudulentas, que solo buscan obtener dinero de los interesados y que no tienen validez oficial, así que es importante verificar esta información.

El estudio permite al ser humano crecer en lo personal, laboral e intelectual, siendo un apoyo para la persona en la consecución de sus metas. Estudiar es posiblemente, una de las actividades más gratificantes que existen y cuando esto se realiza con plena conciencia es más gratificante aún.

Hoy los estudiantes y prospectos deben analizar con mucha cautela la oferta educativa que existe en el mundo y no solo centrarse en la educación tradicional de su comunidad. La educación permite abrir los ojos, permite hacer volar la imaginación. Estudiante, conquista el mundo.