Por: Enrique Escamilla
**Publicado originalmente el 9 de noviembre de 2014

La humanidad ha logrado trascender a través de miles de años gracias a diversas conductas sociales que permiten el desarrollo de los pueblos. Algunas actitudes humanas nos llevan a la destrucción, como la conquista y la guerra. Otras nos llevan a la paz espiritual, como ayudar a quien lo necesita.

Nuestra sociedad lucha constantemente por vivir en un ambiente de armonía, donde los pueblos modernos buscan el bienestar de la población. Lamentablemente, algunas situaciones son desastrosas, y a través de ideologías erradas de “bienestar”, toman medidas que la historia nos ha enseñado son determinantes para la desestabilización social que puede ser tan extrema que puede llegar a la guerra.

Una de las virtudes más valiosas del ser humano es la empatía. Este sentir que demuestra solidaridad y apoyo a quien está en una situación más difícil que la de uno mismo. Un ejemplo claro de esto es el apoyo humanitario alimenticio a quien lo necesita.

En todo el mundo, en los países más ricos y más pobres existen acciones de combate a la pobreza, especialmente en el tema alimentario. Lamentablemente hay regiones donde al parecer el estilo de vida es tan “elevado” que prefieren eliminar este tipo de apoyos o conductas sociales con el fin de “limpiar la ciudad de gente pobre”. Gran error, trágica situación.

Recientemente en un lugar situado al sur de Florida, llamado Fort Lauderdale, se aprobó una ley que prohíbe a la población dar alimentos a la gente necesitada, justificando este hecho en que si dar apoyo está prohibido, la gente pobre tendrá que irse a otro lado para poder vivir, y de esta manera tener una sociedad más “perfecta”. Sin duda esto es lamentable, ¿cómo es posible que en este siglo, en el país más desarrollado del mundo suceda esto? Los activistas que están en contra de esta ley lo expresan claramente: “Voy a tener que ir a la corte otra vez… estos son los más pobres entre los pobres y no tienen nada”, dice Arnold Abbott, activista que ha dedicado su vida a ayudar a quien más lo necesita, y quien recientemente fuera arrestado por dar de comer a los pobres. Además de este personaje, otros han sido arrestados por este “atroz crimen”. ¿Qué a caso los pobres no son ciudadanos y no merecen ser atendidos por el gobierno? ¿Dónde está el derecho a la alimentación? ¿Cómo prohibir una acción tan humana, tan pura, tan noble, como dar un pan a quien tiene hambre? Esto es definitivamente un gran error. Un grave retroceso en la evolución social humana. Un sistema que de seguir así puede desencadenar una tragedia.

Es nuestro deber como seres humanos ayudarnos los unos a los otros. Alcemos la voz en contra de estas medidas inhumanas que atentan contra lo más preciado que tenemos: la bondad.