Por: Enrique Escamilla

**Publicado originalmente el 20 de octubre de 2014

Uno de los temas torales de los gobiernos es la obtención de recursos para disponerlos en acciones de beneficio público, como hospitales, carreteras, alumbrado, drenajes, escuelas, y un sinfín de obras que son de uso común para una sociedad.

Los proyectos de aplicación de recursos para infraestructura deben estar enfocados en atender necesidades propias de la sociedad, y puede ir desde un simple bacheo hasta la construcción de un distribuidor vial; desde pavimentar una colonia hasta construir un nuevo hospital. Los proyectos son infinitos, las necesidades son las que marcan la ruta de aplicación de los recursos destinados a la infraestructura.

Las obras públicas son indispensables para el desarrollo social y económico de todos los pueblos. ¿Podríamos imaginar nuestra ciudad sin hospitales, escuelas, calles y carreteras, puentes, alumbrado, aeropuerto y museos? Si no existieran las obras públicas el desarrollo quedaría estancado y por ende el bienestar social disminuido por completo. Una sociedad que no aplica los recursos necesarios en infraestructura pública, está condenada al estancamiento y hasta al retroceso.

En las sociedades donde la infraestructura es prioridad para el gobierno se percibe siempre un clima de prosperidad y avance, de desarrollo económico y social, de empleo y esperanza de un mejor futuro. Los recursos utilizados en este tipo de acciones permiten a todos los habitantes de la sociedad obtener frutos de las inversiones, ya sea desde trabajar en la construcción o trasladarse más rápidamente de un lugar a otro, el disfrute es común.

Es un orgullo vivir en un país que se está moviendo. Un país donde se da prioridad a la inversión pública en materia de infraestructura, que beneficiará a todos los mexicanos. Carreteras, puentes, hospitales, universidades, trenes, aeropuertos, y más. Es lo que se vislumbra para el futuro mexicano, un país con más y mejor infraestructura. Un país lleno de desarrollo, un país próspero.

Los estados, de la mano de la federación, actúan por el mismo camino. Coahuila es gran ejemplo de ello. La coordinación con el Gobierno Federal se ha realizado de manera tal que Coahuila se verá beneficiado con recursos destinados a la inversión en infraestructura pública, transformando de esta manera el entorno del estado, convirtiéndolo en uno más próspero, de mayor desarrollo, donde existan mejores condiciones para detonar la economía, donde la justicia social avance a favor de los que han sido marginados.

México se mueve, seamos parte de esta gran transformación.