**Publicado originalmente el 11 de marzo de 2012

Todos los días percibimos una gran cantidad de información acerca de nuestros gobiernos municipales, estatales y el gobierno federal. Ante esta información se desprende un sinfín de pensamientos de la ciudadanía a favor o en contra de cada uno de los temas que percibimos en los diferentes medios de comunicación.

Muchas críticas se generan alrededor de las políticas públicas que se implementan para diversos temas, el económico, el político, el social, nuevos reglamentos o cualquier acción que se emprenda por el gobierno para tratar de generar cierta política pública que genere bienestar.

Muchas veces la gente no se da el tiempo de analizar a profundidad las medidas implementadas en los gobiernos, simplemente buscan descalificar y hacer de ello un tema de conversación importante y sentir que participan del tema. Pasa como en los partidos de futbol, quien no ha visto a una persona gritarle al televisor las indicaciones que debieran realizar los jugadores, “¡se la hubieras pasado!”, “¡tira, tira!”, “falló el gol porque debió haberle pegado con la pierna izquierda en vez de la derecha”. Este tipo de comentarios se pueden escuchar con frecuencia y nada tienen que ver con el conocimiento de la persona que los está diciendo, solamente es una manera de participar con el juego, de sentir la emoción, de demostrar interés.

En nuestras sociedades sucede igual con las expresiones que se usan para hablar de las acciones que emprenden los gobiernos. Existe una teoría que dice que la mayoría de la gente siempre estará en desacuerdo con aquella política pública que no parezca atractiva, independientemente del beneficio que pueda otorgar.

Si tomamos en cuenta la cantidad de aportaciones que hacen las personas en una sociedad acerca de las acciones implementadas por su gobierno, pudiéramos juntar tal vez miles de millones de ideas, algunas positivas, otras negativas, otras neutras. Pero, ¿dónde quedan esos comentarios? Salen de la boca de una persona para llegar a oídos de otra, ¿y después?, la generalidad es que esos comentarios ahí quedan, no trascienden hacia un ciclo que pudiera permitir que esa información pudiera ser utilizada para el beneficio del mismo gobierno, para mejorar o modificar las diferentes políticas públicas. He aquí donde entra la responsabilidad de nosotros como ciudadanos, de buscar ser participes de nuestra sociedad, con hechos más que con palabras. De involucrarnos, de hacer llegar nuestros pensamientos y críticas a los medios adecuados para que sean tomados en cuenta, a convertirnos en jugadores, no solo ser espectadores.

Dice un dicho que escuche de mi padre alguna vez: “para hablar de bicicletas se necesitan dos personas….que sepan de bicicletas”.  Para conocer un tema, además del estudio, una de las opciones más útiles para adquirir el conocmiento es la de ser parte del tema, o sea subirte a una bicicleta. Hablando de los gobiernos, me parece que es una responsabilidad olvidada de la gente que es su deber estar informados a fondo de los que sus gobiernos hacen, que es fundamental para el desarrollo óptimo de la sociedad que la ciudadanía participe activamente en las actividades llevadas a cabo por sus gobiernos, que el derecho a criticar las acciones es completamente valido, pero también es una responsabilidad social estar bien informado de lo que está sucediendo, tratar de entender como se ve el toro del otro lado de la barrera. Es el momento de convertirnos en expertos, de subirnos a la bicicleta a ver si todo eso que dicen de ella es cierto, y una vez estando sobre ella, comprender su funcionamiento y entonces sí expresar las opiniones para buscar mejorar el sistema sobre el cual estoy abordo.

La gente tiene el derecho de libertad de expresión. Nuestro país requiere expresiones de calidad, no nos dejemos llevar por el simple chisme, no seamos de los que vemos el partido en la televisión, salgamos a la cancha de la sociedad y juguemos este partido con el solo objetivo de hacer valer nuestros pensamientos y que nuestras ideas trasciendan en la historia como un factor detonante que nos lleva al desarrollo humano integral.

Hoy más que nunca, estamos ante una situación que requiere la participación de la gente para salir adelante. Estamos viviendo tiempos de crisis social muy aguda, afectada principalmente por problemas de seguridad pública. Es hoy el momento donde los mexicanos debemos unirnos en un solo frente que clame por el bienestar del país, por la paz, por el orden, por el respeto. No solo utilicemos las palabras para sentirnos parte de esta sociedad, utilicemos nuestros actos para involucrarnos activamente en nuestras comunidades, en nuestros gobiernos, en nuestro gran país.

Por: Enrique Escamilla / @escamilla2000